Crítica

Crítica

Cuando uno ve que una película ha sido catalogada como comedia romántica no sabe muy bien lo que esperar. Si una película trata de amor siempre es “chica conoce a chico” y todo el proceso, con diferentes escenas graciosas y divertidas, con el que se enamoran. Y si es una película de desamor, siempre tenemos a una chica que ha roto con el amor de su vida y todo lo que hace para intentar superarlo hasta que conoce a otro chico que pueda llenar el vacío que siente en su corazón.

Sin embargo, Jonás Trueba quiso darle un poco la vuelta a la tortilla presentando algo totalmente diferente en este caso: la historia de un ruptura en la que es el chico quien no puede dejar de pensar en su amada por más que intenta olvidarla. A cada momento Ramiro no puede dejar de pensar en su querida Bárbara y todos los maravillosos momentos que vivieron juntos a lo largo de su relación.

Cambiando por completo el rol de los papeles, aunque su amada Andrea ya no esté en su vida, si que va ganando poco a poco mucho protagonismo a lo largo de toda la cinta, convirtiéndose así en la coportagonista de la que puede que fuera la mejor comedia romántica española del 2010.

Una cinta en la que la música tiene un paso y relevancia, pues en cada recuerdo que guarda Ramiro de su amada ya perdida no hace más que recordarla con una música en concreto, todas estas muy bien escogidas para cada momento y situación. Por no hablar también la gran actuación de Oriol Vila en el papel de Ramiro.

Los hombres suelen esconder sus sentimientos, o al menos eso es lo que todo el mundo piensa. Pero lo cierto es que muchos los muestran a escondidas, porque no quieren que nadie sepan como se sienten o que sentimientos esconden en su corazón dañado. Sin embargo, Oriol ha sabido muy bien como dar esa muestra de frustración y melancolía que Ranmiro siente cada vez que está pensando en su amada, algo que muy pocos actores realmente podrían llegar a conseguir.

Jonás Trueba, con esta película, cambia muchos tópicos de las películas de comedia romántica que tienen un fuerte toque dramático, logrando toda una auténtica obra maestra que engancha al espectador desde el primer segundo hasta el final de la película 102 minutos después.